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14 julio, 2017

¿CÓMO ACTUAR FRENTE A LOS “OKUPAS”?

PROPIEDAD PRIVADA

En estas fechas es mucha la gente que se traslada a su residencia de verano para pasar las vacaciones, con cierto temor por lo que pueda pasar en la vivienda habitual que dejamos cerrada y sola semanas o incluso meses. Hasta hace unos años el mayor temor era sufrir un robo en la vivienda que dejábamos, pero en la actualidad, parece tomar ventaja el temor a los okupas por el daño que pueden llegar a provocar. Esto puede deberse a que, si sufrimos un robo, podremos seguir durmiendo en nuestra casa y haciendo uso de ella, pero si nos "okupan" nuestra vivienda de la playa (hablamos de segundas viviendas) podremos vernos abocados a dormir en un hotel, perder el mobiliario y tener que hacer reparaciones por desperfectos.

Vivimos en un país en el cual la propiedad privada está recogida en nuestra Constitución, específicamente en el artículo 33, dentro del Capítulo Segundo del Título I denominado Derechos y  Libertades, con el siguiente tenor literal:

    1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.
    2. La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo con las leyes.
    3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.

Leído esto, alguien puede pensar que un okupa no nos priva de la propiedad de nuestro inmueble, que sólo lo hace del uso, pero ¿no es el uso de un inmueble un derecho que otorga la propiedad en estos casos? Es decir, no se trata de un derecho de uso como podemos hacer en un hotel, se trata de un derecho de uso de una vivienda de la cual somos propietarios, por lo que sólo la Administración podrá privarnos de este uso o regular ciertos aspectos para proteger el bien social.

 

DERECHO PENAL

Entrando en materia, comenzamos por explicar brevemente que entiende nuestro Código Penal por "okupar" una vivienda. El artículo 245, es el que regula este tipo delictivo, con los siguientes apartados:

  1. Al que con violencia o intimidación en las personas ocupare una cosa inmueble o usurpare un derecho real inmobiliario de pertenencia ajena, se le impondrá, además de las penas en que incurriere por las violencias ejercidas, la pena de prisión de uno a dos años, que se fijará teniendo en cuenta la utilidad obtenida y el daño causado.
  2. El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses.

Como podemos observar, el propio artículo distingue dos supuestos, el primero, en el que se "okuparía" un inmueble con actos que entrañen violencia (romper cerraduras, desmontar puertas...), y el segundo, que castiga al que "okupare" un mueble que no esté habitado, pero sin utilizar la violencia (caso en el que entran por puertas o ventanas rotas con anterioridad). Esta distinción es interesante por cuanto mucha jurisprudencia ha venido absolviendo a "okupas" de edificios vacíos o deshabitados, debido a que nuestro Derecho Penal está orientado a los casos más graves, el juzgador ha entendido que si no llega a producirse un verdadero perjuicio no debe condenarse conforme al 245 del Código Penal, debiendo acudir a la vía civil para ejercitar nuestros derechos. En contra de esta corriente, podemos mencionar la Sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza del 12 de marzo de 2009, la cual recoge el siguiente contenido que, personalmente, me resulta bastante explicativo de cómo deberían tratarse las usurpaciones de pisos “vacíos”.

“En lo referido al principio de intervención mínima de las normas penales, que también se invoca, ha de tenerse en cuenta que el legislador ha querido sancionar penalmente la ocupación inmobiliaria sin violencia ni intimidación, respecto de inmuebles que no constituyan la morada del propietario, por lo que es evidente la exigencia de que éstas conductas deban ser castigadas, conforme al principio de legalidad, y ello sin perjuicio de la protección civil del derecho de propiedad, cuyos instrumentos previstos al efecto (procedimientos interdictales) permiten recuperar con rapidez la posesión invadida ilegítimamente, pero en modo alguno son de obligatoria utilización por el propietario del inmueble ocupado cuando, como es el caso, se ha producido la usurpación penalmente reprobable. De lo contrario, si no se sancionaran penalmente éstas conductas, por existir otros procedimientos civiles posesorios previstos legalmente, los órganos judiciales estaríamos asumiendo, en la práctica, una función que no nos corresponde -la legislativa-, lo cual no podría justificarse, en modo alguno, al ser al legislador a quien incumbe decidir en cada supuesto, mediante la fijación de los tipos y las penas, cuáles deben ser los límites de la intervención del derecho penal.”

 

bandalismo okupa

 

Dentro de la visión del Derecho Penal de este artículo, tenemos que puntualizar que si se tratase de nuestra vivienda habitual la que se ve afectada por este tipo d delincuencia, nos iremos al tipo penal de allanamiento de morada. Por lo que es interesante distinguir si la entrada es en vivienda habitual o no para calificarla como morada del propietario.

 

PREVENCIÓN Y ACTUACIÓN ANTE LA "OKUPACIÓN"

Sentado el tipo penal de la usurpación, ¿qué podemos hacer para protegernos ante los "okupas"?, desde mi experiencia profesional y tras estudiar cómo actúan este tipo de personas, lo primero que tenemos que tener claro es que nos vamos a enfrentar a gente que conoce sus derechos a la perfección, que son estudiosos de las posibilidades y viabilidad de su "okupación". Con ello, es recomendable la prevención, dirigida a proteger el inmueble lo primero (alarmas, cerraduras, rejas, etc) y segundo a disponer de pruebas sobre la propiedad del inmueble, su uso y los bienes del interior, pruebas que resultan especialmente relevantes para enmarcar la acción en el punto primero del art. 245.

Si las medidas de seguridad no dan el resultado que esperamos y sospechamos que nos han "okupado" el inmueble, lo ideal es comprobarlo para tener total certeza, y para esto debemos entrar a NUESTRO INMUEBLE y ver exactamente que sucede. En el caso  de que por un casual nuestra llave “no funcionase” o “se nos hubiera extraviado” sin que podamos entrar a nuestro inmueble, debemos actuar con normalidad, si tenemos un taladro y sabemos cambiar el bombín podemos hacerlo nosotros mismos, o si vemos que podemos acceder por una ventana pues lo haremos así, como digo, más de una vez habremos perdido la llave o la habremos dejado dentro y habremos entrado de otra forma a nuestro inmueble.

Tras esto será cuando verdaderamente podamos corroborar que nos están "okupando" nuestro inmueble, en tal caso debemos llamar a la policía e informar de que se está cometiendo un delito, si además valoramos que falta algún mueble, joyas o dinero, debemos hacérselo saber a los agentes. Esta actuación es sumamente importante para el caso en el que la llave funcione, ya que así podremos acceder junto con los agentes, en caso de no poder abrir la puerta nos veremos abocados al proceso judicial sin más remedio porque los agentes necesitarían de una orden judicial para acceder al inmueble.

De otra forma, si llamásemos a la Policía antes comprobar las posibilidades de acceso a nuestro inmueble, la Policía tendrá que atestiguar que los moradores (que serían los "okupas") carecen de título para permanecer en el interior, además de que no podremos acreditar en ese instante que dicho inmueble nos pertenece o el mobiliario del interior.

Aunque quizás, lo más sencillo sea disponer de una alarma con video vigilancia para poder denunciar a la Policía en el momento inmediato a la usurpación y evitar que pueden alegar que ese inmueble es su morada y no la nuestra.

Tenemos que conocer nuestros Derechos y saber utilizar las herramientas de las que disponemos para defendernos, sin tomarnos la justicia por nuestra mano. Pero como menciono, si entramos a nuestra casa sin saber si nos están robando u "okupando" el inmueble, será muy difícil que, cuando acudan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nos ordenen el abandono de NUESTRO INMUEBLE. Diferente sería que cuando acudan los agentes nosotros no nos encontremos dentro del inmueble, no podamos acceder al él con nuestra llave y quienes estén dentro no quieran abrir la puerta y permitirnos la entrada, que el caso típico y generalizado en los Juzgados.

Con todo lo dicho, si cuando regresemos a nuestra casa, tenemos alguna sospecha de que dentro hay extraños, lo primero que recomiendo es llamar al abogado, para que nos asesore desde el minuto uno sobre cómo debemos actuar, ya que cada caso puede ser distinto y necesitar de una estrategia específica. Esta actuación puede llevarnos a poder acceder a nuestro inmueble ese mismo día o tener que esperar a que finalice el proceso penal por el que el Juez condene al desalojo.

 

Eduardo Avilés Aranda. Abogado en Certérum Abogados

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2 respuestas a “¿CÓMO ACTUAR FRENTE A LOS “OKUPAS”?”

  1. Eduardo Ferriz dice:

    Buenas tardes.

    Tras leer el artículo, he comprobado que no se da explicación alguna sobre cómo actuar frente al que vosotros mismos aceptáis como el caso más habitual. Es decir, en el que entran a ocupar el inmueble sin haber accedido a la vivienda previamente para corroborarlo (consejo un tanto sorprendente por la propia seguridad del titular). Informáis de las dos situaciones en la relación del propietario con la vivienda. Y luego aconsejáis que se tenga todo a punto contra cualquier acto de ocupación dando por hecho que en toda vivienda en propiedad se dispone de un acondicionamiento con el que responder.

    Como habéis comentado, el caso típico y generalizado, es aquel en el que el dueño no vive regularmente en la vivienda, no tiene un acondicionamiento que use regularmente o nuevo, y por tanto no disponga de justificación de su propiedad, y a su vez, no intente entrar en casa donde ya hay unos ocupas para llamar desde allí a la policía.

    Dicho esto, me gustaría saber cómo actuar frente a este caso típico donde la policía ha corroborado la ocupación sin que el dueño esté dentro. Y por qué , por otro lado, se priva al titular a cancelar o inhabilitar los servicios de luz y agua.

    Saludos

    • Buenos días Eduardo,

      El artículo pretende hacer valorar a los lectores la situación legal de esta problemática de forma muy resumida, haciendo ver que ciertas actuaciones que pueden parecer sorprendentes o increíbles, pueden conllevar ciertos cambios en el reflejo hacia las FFCCSS e incluso al juzgador que conociera del asunto. La problemática es tal, que se hace verdaderamente necesaria la prevención y la acumulación de cuanta documentación acredite los derechos que pretendamos reclamar.

      Respecto a la comprobación del estado y de la “okupación”, quizás dependa del tipo de inmueble, ya que no será lo mismo la “okupación” de un piso en la que los signos son apreciables antes de acceder a la zona privativa, que la de una casa en la que podemos acceder a nuestra finca pero no nos percatamos de los signos hasta llegar a la puerta del inmueble.

      Y en el cómo actuar, hay que denunciar los hechos y acudir a un abogado penalista, por ello hablamos del delito regulado en el art. 245 del Código Penal; aunque están apareciendo nuevas técnicas como son la implantación de controles de accesos, pero están siendo puestas en entredicho.

      Para terminar, cortar los servicios de la vivienda puede interpretarse como una forma de coaccionar, por lo que deberemos llevar mucha precaución con realizar actos que pretendan doblegar o manipular la voluntad de otra persona ya que, nos podremos ver envueltos en un proceso judicial en que nosotros seamos la parte denunciada.

      El asunto es complejo, pretendemos hacer ver que la prevención es clave ya que la legislación no nos permite solucionar estos delitos de una forma verdaderamente rápida y efectiva. Por ello contar con asesoramiento jurídico es importante para valorar y actuar de forma individualizada y personal, porque cada caso puede tener diferentes estrategias aun estando bajo el paraguas del “caso habitual”.

      Un cordial saludo.

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