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30 junio, 2017

Competencia desleal entre empleador y trabajador

Dentro de nuestro departamento de Derecho Mercantil nos acercan un caso que se está repitiendo cada vez más, el trabajador que abandona una empresa para pasar a competir contra esta, utilizando la información que ha obtenido durante su paso por ella como trabajador.

Para entender mejor el caso, pongamos como ejemplo a la Empresa X, dedicada al frio industrial y climatización, con sede en Murcia, que realiza actividad en la Región de Murcia, Alicante, Albacete y Almería. Esta empresa tiene un Trabajador A, el cual ha estado desempeñando labores que le han llevado a ser conocedor del negocio, saber hacer interno, clientes, riesgos del mercado y demás variables que nos influyen en el día a día empresarial. Entre sus labores también se encontraba la logística y organización de determinadas obras, con lo que también tenía un alto conocimiento de las labores más prácticas.

Con este escenario, imaginemos que el trabajador A, en su salida de la Empresa X, decide guardarse la información a la que tiene acceso a través del ordenador de la Empresa X que utilizaba para trabajar, dicha información contenía datos de contacto de clientes, datos y comparativas sobre proveedores y fotografías de obras realizadas. Pocos meses después, decide montar la Empresa Z, con sede en Murcia y dedicada al frio industrial y climatización, con un radio de acción de Región de Murcia y Provincia de Alicante (podemos observar que la actividad es la misma y coinciden en zonas de acción). A estas alturas, podemos afirmar que la Empresa X tiene un nuevo competidor directo, la Empresa Z, pero que actuaciones haría que existiera una competencia desleal.

 

ABOGADOS MERCANTILISTAS

 

CLIENTELA

Respecto a la clientela, nada obsta para que el trabajador A, monte su Empresa Z y que esté consiga clientes de la Empresa X, eso sí, debe hacerlo de una forma lícita y no a través de técnicas que alteren la normal forma de buscar y captar clientes. Respecto a esto, la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de julio de 2008 establece que " la clientela supone para las empresas un importante valor económico, pero nadie puede invocar ningún título respecto de la misma, ni pretender una efectiva fidelización, por lo que nada obsta a su captación por otras empresas cuando ello tiene lugar de modo normal o por medios lícitos". A lo que podemos añadir la mención que hace la Sentencia de 24 de abril de 2017 de la Audiencia Provincial de Barcelona, señalando que “la captación de clientela debe procurarse por medios lícitos, que no colisionen con los buenos usos y prácticas del mercado y resulta vedada el acceso a la misma de forma incorrecta o irregular, con alteración de la estructura competitiva o el normal funcionamiento del mercado”. Por lo que en caso de que, para obtener la clientela hubiera hecho uso de los datos sacados de la Empresa X (comunicaciones telefónicas o electrónicas con los datos de los que disponía la Empresa X) podríamos calificarlo como un acto de competencia desleal, ya elimina ese esfuerzo por captar y conseguir clientela que es tan necesario en el mundo empresarial.

 

PROVEEDORES

Sobre los proveedores, imaginemos que la Empresa Z, busca obtener mejores presupuestos de proveedores o incluso lograr una exclusividad de sus productos en la Región de Murcia, para lo cual hace uso de la información que obtuvo de la Empresa X, con esto consigue obtener descuentos y prerrogativas que de otra manera no hubiera conseguido, lo que le facilita mucho poder ofrecer ofertas a sus clientes desde el comienzo de la actividad sin que le conlleve una importante reducción de margen de beneficio, algo que la Empresa X no pudo hacer, teniendo que enfrentarse a unos márgenes verdaderamente ajustados, ya que los proveedores le ofrecían un trato común y sin hacer concesiones especiales que sólo consiguen empresas con una consagrada relación. Esta actuación, aunque más discutida que la anterior podría estar enmarcada dentro del artículo 4 de la Ley de Competencia Desleal, ya que dicho precepto regula que “Se reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe”.

 

MARCA Y TRABAJADORES

Por otro lado, supongamos que la Empresa Z, hace uso de fotografías o memorias de las obras realizadas por la empresa X, argumentando que fueron coordinadas por el Trabajador A,  y que por dicha razón puede mostrarlas como fruto de su trabajo y parte de la marca de la Empresa Z. En este caso, le sirva para atraer clientes o conseguir privilegios con los proveedores, podemos encuadrarlo como un acto de competencia desleal tendente a inducir a los proveedores y clientes a alterar su relación contractual con la Empresa X, en base al artículo 14 de la Ley de Competencia Desleal, que regula lo siguiente:

  1. Se considera desleal la inducción a trabajadores, proveedores, clientes y demás obligados, a infringir los deberes contractuales básicos que han contraído con los competidores.
  2. La inducción a la terminación regular de un contrato o el aprovechamiento en beneficio propio o de un tercero de una infracción contractual ajena sólo se reputará desleal cuando, siendo conocida, tenga por objeto la difusión o explotación de un secreto industrial o empresarial o vaya acompañada de circunstancias tales como el engaño, la intención de eliminar a un competidor del mercado u otras análogas.”

Como última nota, en caso de que la Empresa Z, pretenda que otros trabajadores de la Empresa X rompan su relación laboral con esta para pasar a formar parte del equipo de la Empresa Z, para lo cual hace uso de la información que el trabajador A obtuvo de la Empresa X. En este caso podemos entender que debe considerarse una actitud desleal, regulada por el citado artículo 14 de la Ley de Competencia Desleal.

 

CONCLUSIÓN

En definitiva, nos encontramos en un mercado de libre acceso, sin propiedad sobre la clientela, proveedores o trabajadores, pero la forma de conseguir estos o de mejorar las relaciones comerciales debe conseguirse con esfuerzo y buena fe, lo cual no quiere decir que no podamos aprovechar nuestra experiencia adquirida en un puesto de trabajo para crear un negocio que tenga por objeto la misma actividad, nuestra experiencia profesional es un valor que hemos generado con nuestro trabajo y que podemos aprovechar para participar del mercado, sin extralimitarnos.

 

Eduardo Avilés Aranda. Abogado especializado en Derecho Mercantil y del Consumidor.

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