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6 mayo, 2018

Violencia de Género

Abogados Violencia de Género en Murcia

Nuestros abogados penalistas de Murcia, dada la actual situación que vive nuestra sociedad, han querido traernos este artículo sobre la violencia de género, con la finalidad de acercar al lector algunas notas sobre este fenómeno tan negativo de que nos llegan más noticias de las que deseamos.

Para empezar, podemos definir la violencia de género como la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”. Esta definición la encontramos en el art.1.1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

 

Delitos en el Código Penal Español

Nuestro Código Penal, aunque en múltiples ocasiones menciona el vocablo género, sexo o relación, podemos sintetizar que los delitos de violencia de género son los tipificados en los arts. 147 (lesiones, en aplicación del 148.4), 153 (menoscabo psíquico, lesión de menor gravedad o golpes sin causar lesión), 171.4 (amenazas), 172.2 (coacciones) y 173.2º (violencia física y/o psíquica continuada) de nuestro Código Penal, ya que corremos el riesgo de dar luz a la locución non bis in ídem, por el hecho de penalizar dos veces la misma acción, ya en dichos delitos podremos decir que su objeto es el propio género.

Lesiones:

Respecto al primero de ellos el regulado en el art. 147, aunque no es puramente uno de los delitos de violencia de género, podemos decir que de forma indirecta (esto es, por aplicación del art. 148.8) viene a castigar al que “causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental”, con pena la de prisión de dos a cinco años.

Maltrato de obra:

Este tipo recogido en el art. 153 es la agresión leve, es decir, el acto que no causa lesión o que la que causa es leve. Podemos encuadrar en este tipo los actos de violencia más simples que pueden tener lugar y que el legislador ha querido penar de la siguiente forma: “pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años”

Amenazas:

Dentro del abanico de figuras delictivas que podemos calificar que podemos enmarcar como violencia de género, encontramos las amenazas tipificadas en el art. 171.4, siendo castigadas con “la pena de prisión de seis meses a tres años, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de tres a cinco años y, en su caso, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de uno a cinco años, sin perjuicio de las penas que pudieran corresponder a los delitos en que se hubieran concretado los actos de violencia física o psíquica.”

Coacciones:

También ha querido castigar el legislador al que coaccionare a quien sea o haya sido su esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, castigando esta conducta con “pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años”

Actos continuados:

En caso de que exista una habitualidad en la violencia física o psíquica ejercida sobre cónyuge o pareja, aun sin convivencia, o sobre los hijos, el código penal establece la “pena de prisión de seis meses a tres años, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de tres a cinco años y, en su caso, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de uno a cinco años, sin perjuicio de las penas que pudieran corresponder a los delitos en que se hubieran concretado los actos de violencia física o psíquica”.

Para acreditar la habitualidad deberemos atender “al número de actos de violencia que resulten acreditados, así como a la proximidad temporal de los mismos, con independencia de que dicha violencia se haya ejercido sobre la misma o diferentes víctimas de las comprendidas en este artículo, y de que los actos violentos hayan sido o no objeto de enjuiciamiento en procesos anteriores.”

 

Agravante de presencia de menores:

Respecto a las anteriores figuras delictivas, el propio texto legal incide en la agravante de la presencia de menores, si bien no queda recogida específicamente sobre el art. 147, los demás tipos añaden la siguiente coletilla en sentido agravatorio:

“Se impondrán las penas en su mitad superior cuando alguno o algunos de los actos de violencia se perpetren en presencia de menores, o utilizando armas, o tengan lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima, o se realicen quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 o una medida cautelar o de seguridad o prohibición de la misma naturaleza.”

El Tribunal Supremo, en su sentencia de 18 de abril de 2018, ha establecido la aplicación del agravante del art. 153.3º (aplicación de la pena en su mitad superior) cuando la agresión machista tiene lugar en presencia de menores aun cuando esta no directa y completamente visual. En este caso, la agresión se produjo en una vivienda en la que estaban los menores, los cuales vieron por un momento la agresión y por otro momento la escucharon desde la habitación de al lado respecto de la que se produjo la agresión. Por eso, dicha sentencia nos explica que:

<<La interpretación del término "en presencia" no puede pues restringirse a las percepciones visuales directas, sino que ha de extenderse a las percepciones sensoriales de otra índole que posibiliten tener conciencia de que se está ejecutando una conducta agresiva de hecho o de palabra propia de una escena de violencia.

(…)

(…) es claro que los menores fueron conscientes desde el primer momento de la agresión del acusado contra la denunciante, para lo cual utilizaron la percepción visual en unos casos y la auditiva en otros. Sin que la conducta del recurrente resulte ajena al subtipo agravado, como la parte pretende, por el hecho de que el segundo episodio y más relevante sólo fuera escuchado desde la habitación de al lado y no visto directamente por los hijos de la pareja.

Por lo demás, es patente que el recurrente tenía conocimiento de que los menores se tenían que percatar necesariamente de la acción agresiva que perpetraba contra la víctima. >>

Reflexión sobre la agravante genérica del art. 22 del Código Penal:

Como nota final, queremos señalar, que entre las agravantes que recoge el código penal en su art. 22, encontramos la mención al género dentro del punto 4, la cual regula la agravación de la penal al “Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad.”

Si bien este tipo de agravante no debe aplicarse a los delitos cuyo objeto es el propio género, debemos tenerlo en cuenta tanto en cuando pueda aplicarse a un acto machista que no quedase cubierto por los tipos especialmente orientados a la protección de la mujer.

 

prision violencia genero

 

Orden de Alejamiento:

Cuando nos encontramos con ante delitos de homicidio, aborto, lesiones, contra la libertad, de torturas y contra la integridad moral, trata de seres humanos, contra la libertad e indemnidad sexuales, la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico, el legislador ha venido a establecer que se aplicará la pena de “prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el juez o tribunal, impide al penado acercarse a ellos, en cualquier lugar donde se encuentren, así como acercarse a su domicilio, a sus lugares de trabajo y a cualquier otro que sea frecuentado por ellos, quedando en suspenso, respecto de los hijos, el régimen de visitas, comunicación y estancia que, en su caso, se hubiere reconocido en sentencia civil hasta el total cumplimiento de esta pena”.

La propia Ley de Enjuiciamiento Criminal, recoge en su art. 544 bis la posibilidad del tribunal para “imponer cautelarmente al inculpado la prohibición de residir en un determinado lugar, barrio, municipio, provincia u otra entidad local, o Comunidad Autónoma”. Siendo una medida eminentemente protectora para la víctima, intentado separar a agresor de su víctima, para que esta pueda hacer su vida normal con un mayor grado de seguridad.

Además, la Ley  de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, establece en su art. 64 la posibilidad de que la orden de alejamiento lo sea también para cualquier lugar frecuentado por la víctima, pudiendo utilizar instrumentos electrónicos para su correcto cumplimiento (brazaletes electrónicos).

En caso de incumplimiento, el Juez podrá aplicar el art. 505 de la LCrim, citando a una audiencia para decretar la prisión provisional por el incumplimiento de la orden de alejamiento.

Pero es el propio Código Penal el que en su art. 468 el que castiga con la pena de prisión de 6 meses a 1 año al que quebrantare la orden de alejamiento establecida en un proceso por violencia de género.

 

Si necesitas asesoramiento especializado sobre violencia de género puedes contactar con Certérum Abogados, donde te daremos la atención y trato que necesitas.

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